Lista de tareas del hogar: la respuesta corta
Una lista de tareas del hogar que sirva de verdad no la hace uno solo: se hace entre los dos. Ordénenla por estancias y por frecuencia; añadan las tareas invisibles, las que consisten en pensar, prever y anticiparse; den un valor a cada tarea; y solo entonces, repártanlas.
El orden importa. Muchas parejas empiezan por el final: «tú los platos, yo la ropa», sin haber puesto nunca sobre la mesa todo lo que hay que hacer en casa. El reparto se hace entonces sobre lo que cada uno ve, y ninguno de los dos ve lo mismo que el otro. La lista que sigue sirve de punto de partida: recórranla juntos, tachen lo que no les afecte y añadan lo que falte.
- Paso 1: hacer la lista juntos.
- Paso 2: ordenarla por estancias y por frecuencia.
- Paso 3: añadir las tareas invisibles.
- Paso 4: dar un valor a cada tarea.
- Paso 5: repartir y, después, llevar la cuenta.
Por qué hacer la lista entre los dos
Una lista escrita por uno de los dos y puesta delante del otro se parece enseguida a una lista de reproches: cada línea se convierte en «lo que tú no haces». El otro se defiende, y la discusión pasa a girar en torno al tono, ya no en torno a la casa.
Hecha entre los dos, la misma lista cambia de naturaleza. Cada uno añade lo que hace y el otro no veía: bajar el vidrio al contenedor, acordarse de comprar papel higiénico antes de que se acabe, arreglar lo que se rompe, devolver la llamada al seguro médico. La lista se convierte en un inventario común, y deja de ser la opinión de uno sobre el otro.
- Resérvense una hora, una sola vez. Un momento tranquilo, no la noche de una discusión.
- Recorran la casa y, después, un día entero. Pasar de una habitación a otra y luego repasar un día tipo, desde que se levantan hasta que se acuestan, saca a la luz casi todo.
- Escríbanlo todo, incluso lo evidente. Lo que a uno le parece evidente suele ser precisamente lo que el otro no ve.
- No repartan todavía. En esta fase, solo se hace la lista. Quién hace qué vendrá en el paso 5.
FairChore lleva esta idea al día a día: cada tarea vale puntos y el total del hogar siempre suma cero. Por eso se usa entre varios: cree el hogar y envíe el enlace de invitación a las personas con las que vive. Gratis, sin publicidad, nada que instalar.
Crear nuestro hogar gratisLa lista de tareas del hogar, por estancias y por frecuencia
Aquí tienen una lista de partida, ordenada por estancias o por ámbitos, con la frecuencia más habitual de cada tarea. No corresponde exactamente a ningún hogar: una pareja sin jardín tachará la última línea, una pareja que cocina poco pasará algunas tareas de una columna a otra. Cópienla y luego adáptenla.
| Estancia o ámbito | Cada día | Cada semana | Cada mes | Con menos frecuencia |
|---|---|---|---|---|
| Cocina | Platos o lavavajillas, encimera, mesa | Placa y fregadero, suelo, sacar las sobras de la nevera | Horno y microondas, frentes de los armarios | Campana extractora, descongelar el congelador |
| Baño y aseo | Ventilar, ordenar | Lavabo, ducha o bañera, inodoro, espejo | Juntas, cal | Retirar los productos caducados |
| Suelos y orden | Recoger las zonas de estar | Aspiradora, fregona | Polvo en las zonas altas, debajo de los muebles | Cristales, cortinas |
| Ropa | Separar la ropa sucia | Poner lavadoras, tender, doblar, guardar; cambiar las sábanas | Toallas y ropa de casa | Edredones, almohadas, ordenar el armario |
| Compras y comidas | Preparar las comidas | Menús, lista de la compra, hacer la compra, guardar la compra | Reponer la despensa y los productos de limpieza | Revisar la despensa y el congelador |
| Basura | Sacar la basura cuando está llena | Separar para reciclar, vidrio, sacar los cubos el día que toca | Lavar los cubos de basura | Punto limpio, recogida de voluminosos |
| Papeleo | Correo | Facturas que pagar, citas que pedir | Cuentas, archivar | Impuestos, seguros, contratos |
| Exterior, si lo hay | Regar en verano | Balcón o terraza | Cortar el césped, quitar las malas hierbas | Hojas secas, podar los setos |
Dos observaciones al releerla. Primero, la columna «cada día» parece corta, pero es la que más pesa: una tarea diaria se repite siete veces por semana. Después, algunas líneas esconden otra tarea: hacer la compra supone haber hecho la lista, y la lista supone haber mirado lo que falta. Por ahí entran las tareas invisibles.
Las tareas invisibles: ponerlas en la lista
Una parte del trabajo doméstico no se ve, porque ocurre en la cabeza: pensar, prever, anticiparse. No aparece en casi ninguna lista de tareas del hogar, y a menudo es lo que lleva a uno de los dos a decir que carga con todo.
- Las provisiones: saber lo que va a faltar antes de que falte, y apuntarlo.
- Las citas: médico, dentista, veterinario, operario; pedirlas, acordarse de ellas, cambiarlas.
- El papeleo: detectar el plazo, rellenar el formulario, guardar el justificante.
- Los regalos y las invitaciones: cumpleaños, fiestas, agradecimientos.
- Los hijos, si los hay: inscripciones, mochilas que preparar, autorizaciones que firmar, ropa que se les ha quedado pequeña.
- Los menús: decidir qué se come, para que la compra tenga sentido.
Nombrarlas en la lista permite repartirlas. Una tarea sin nombre se queda con quien piensa en ella; una tarea escrita puede cambiar de manos. «Encargarse de las citas de los niños» puede pasar a ser por completo cosa de uno de los dos, y no de quien se acuerde primero.
Este trabajo invisible tiene un nombre, la carga mental, y le dedicamos un artículo entero: carga mental doméstica: 7 estrategias concretas para reducirla.
Dar un valor a cada tarea
Una vez hecha la lista, acecha un error: contar las líneas. «Tú tienes doce, yo tengo doce, es justo». No lo es, porque no todas las líneas valen lo mismo: sacar la basura no es limpiar el baño, y poner la mesa no es preparar la cena.
Antes de repartir, pónganse de acuerdo en un valor para cada tarea. Basta con una escala sencilla, por ejemplo de 1 a 5, según tres criterios:
- El tiempo que lleva, cada vez.
- Lo desagradable que es: una tarea sucia, pesada o que no le gusta a nadie vale más que una tarea rápida y agradable.
- La rigidez: una tarea que toca a una hora fija, o que no puede esperar, pesa más que una que se hace cuando se quiere.
Hablen de los valores una vez, juntos, y acepten que serán imperfectos. Si a uno le parece injusto un valor, se cambia, pero para los dos. Lo importante no es que el valor sea exacto: es que el reparto se juzgue por la suma de los valores, y ya no por el número de líneas o por la impresión de cada uno.
Repartir y, después, llevar la cuenta
Con la lista y sus valores, el reparto pasa a ser una cuestión de cálculo y no de estado de ánimo. Hay dos formas que funcionan bien en pareja: repartirse ámbitos enteros de valor parecido, por ejemplo toda la ropa para uno y todas las comidas para el otro, o no asignar nada y contar lo que hace cada uno. En ambos casos, queda una pregunta: una vez hecha la lista, ¿quién la mantiene al día? Si siempre es el mismo, vuelve a ser su carga mental.
Eso es lo que permite FairChore. Al crear el hogar, FairChore ya propone una lista de tareas habituales, ordenadas por categoría, cada una con su valor en puntos; quien de ustedes dos haya creado el hogar puede completarla, cambiar el nombre de una tarea o modificar su valor, y darle ese mismo derecho al otro haciéndolo admin.
Después, cada uno anota lo que hace. Para cada tarea, se eligen los miembros afectados. Cuando alguien hace una tarea, el valor de la tarea se reparte entre las personas implicadas: quien la hizo gana puntos, y los demás implicados deben la parte que les corresponde. El total del hogar se mantiene en cero. El saldo de cada uno se va sumando desde el primer día: nunca se pone a cero. En una pareja, el saldo indica, por tanto, quién debe cuánto a quién; en familia, indica cuánto está cada uno por encima o por debajo de su parte.
Las columnas de frecuencia de su lista siguen teniendo su sitio. En la Agenda de FairChore, una tarea puede repetirse cada día, cada semana o cada mes, para uno de ustedes o para todo el hogar. El día en que vence una tarea programada, FairChore envía un recordatorio a la persona a la que está asignada, o a todo el hogar.
Con hijos: su lugar en la lista
En una familia, la lista no es solo de los padres. Una vez hecha, identifiquen las tareas que los hijos pueden asumir según su edad, y pónganlas a su nombre en lugar de dejarlas en la vaguedad de un «podrías ayudar».
- Los más pequeños: recoger sus juguetes, echar su ropa sucia al cesto, ayudar a poner la mesa.
- En primaria: poner y quitar la mesa, dar de comer a una mascota, ordenar su habitación, vaciar una parte del lavavajillas.
- En la ESO: pasar la aspiradora, sacar la basura, preparar una comida sencilla con un adulto.
- En bachillerato: poner su propia lavadora, preparar una comida, hacer solos algún recado pequeño.
Son referencias, no reglas: cada niño va a su ritmo. Lo esencial es que una tarea confiada a un hijo salga de verdad de la carga de uno de los padres, en lugar de sumarse a ella en forma de vigilancia constante.
Implicar a su pareja en la lista
Un último punto decide todo lo demás: una lista que el otro nunca ha visto no le compromete a nada. Si uno de los dos la hace solo, la lleva solo y la actualiza solo, simplemente ha puesto por escrito su carga mental. Si la han hecho los dos, el reparto parte de los mismos hechos, y un desacuerdo versa sobre un valor, que se puede cambiar, y no sobre la buena fe de cada uno.
La misma regla vale para la cuenta: solo mide a quienes están dentro. Para que su pareja entre en el hogar, FairChore le da un enlace de invitación para que se lo envíe. FairChore se usa en el navegador, y en Android desde Google Play.
Para empezar, retomen los pasos en orden: la lista entre los dos, las frecuencias, las tareas invisibles, un valor por tarea y, después, el reparto. Por último, fijen una fecha, un mes más tarde, para revisar la lista: lo que hayan vivido mientras tanto les dirá qué valores cambiar y qué tareas se les habían olvidado.